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Planificar y organizar para la acción



La semana pasada les comentaba que ambas acciones son herramientas importantes para el desarrollo saludable de nuestro día a día, así como también el de todo ser viviente. Si nos detenemos a observar un momento, podemos darnos cuenta que tanto las plantas como los animales utilizan la planificación y la organización para que su vida sea productiva. Hay animales, como las ardillas, que almacenan alimentos para no morir de hambre en tiempos de escasez o plantas que desarrollan complejos procesos para reproducirse. 

¿Se imaginan a una ardilla dejando para el último día el guardar sus alimentos para todo el invierno? ¿O a un árbol dejando para otro día la producción de semillas? Yo no. Tanto los animales como las plantas y el ser humano, necesitan de la planificación y la organización para desarrollarse, para vivir. Obviamente, no me imagino a una ardilla con lápiz y papel calculando cuándo debe comenzar a guardar semillas y bellotas o cuántas deberá almacenar. Cuando el verano llega, pasa algunas horas del día acumulando su alimento y otras horas las dedica a corretear por el bosque de árbol en árbol y jugueteando con sus pares. Ahora me pregunto: si ellas pueden tener ese nivel de organización ¿por qué nosotros no? ¿por qué nos cuesta tanto el planificar y organizar nuestras tareas y permitirnos disfrutar nuestro tiempo libre una vez cumplida la tarea diaria? Creo que la respuesta es simple: nos olvidamos de lo obvio. No sólo es necesario hacer una planificación y armar un plan de actividades detallado, sino que lo importante es entender el por qué lo hacemos y el prepararnos para ello.

La ardilla no acumula alimentos porque sí. Lo hace porque necesita provisiones para cuando llegue el invierno, para poder alimentarse cuando la comida escasee. Tiene un propósito, una razón. Y nosotros debemos encontrar esa razón por la cual hacemos ciertas tareas, no sólo porque hay que hacerlas, sino porque nos traerán un beneficio: cocinar para alimentarnos a nosotros mismos y a nuestra familia, trabajar para desarrollarnos, reciclar materiales para ayudar a que nuestro entorno esté libre de basura, son algunas de las acciones que podemos planificar y organizar para tener una vida más plena y feliz.

Parece obvio, pero a veces nos olvidamos que acciones simples requieren de planificación y organización previo a la acción y que haciendo uso de estas herramientas las acciones son efectivas, productivas y nos permiten optimizar el tiempo. No hay nada como cocinar algo rico y nutritivo, habiendo buscado con antelación qué hacer, cómo hacerlo y asegurándonos tener, previamente a la acción, los ingredientes necesarios. No hay nada mejor que planificar y organizar nuestras tareas antes de "hacer". De esta forma la acción tiene sentido. ¿Qué opinan? 

Los espero la semana que viene!!
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